Siento que, se acerca una separación
Porque se, que tú te quieres mover.
-Lose- dije suspirando. Tenía razón. Estar siguiendo a tu supuesto novio por toda la ciudad pensando que está haciendo algo a tus espaldas es realmente tonto. Pero que podía hacer. Mi instinto de la curiosidad era muy grande y absorbía al del sentido común.
-Deberíamos irnos, Inuyasha no puede planear nada en su estado-
-Sí, ya vámonos-dije con un tono de desilusión. Sango me tomó de la remera.
-Espera, mira eso- dijo señalando hacia el lugar de donde Inuyasha había salido. Caminó unos pasos y se dirigió a una agencia de viajes, “esto no está bien”-Parece que va a viajar-
-No- Sango me miro confusa-Se alejará de mí, lo presentía-
Deseo que nevara hoy
Me sostienes, evitas pelear
Porque lo siento, se acerca una separación
Sango y yo volvimos a mi casa. Cuando ella se fue, me encerré en mi habitación y lloré hasta que mis ojos se quedaron sin lágrimas.
Me desperté tranquilamente. Me había quedado dormida en el escritorio pero… yo no traía una manta sobre mí.
-¿Estás bien?- preguntó. Yo solo aguante las lágrimas, saqué las anteriores y lo miré. Él tenía puesto una camisa blanca al cuerpo, marcando TODO su hermoso tórax, un pantalón negro y unas zapatillas marrones.
-¿Qué quieres?- dije fríamente.
-¿Qué te pasa?-
-Quiero que nieve durante todos los días empezando por hoy-
-¿Y eso porque?-
-De esa manera no te podrías ir-dije recibiendo de él una cara de asombro y luego solo desvió la mirada.
-Ahome yo…-
-No digas nada, solo ya sal de aquí y déjame sola- dije levantándome de la silla, caminando hasta la puerta y abriéndola para que pudiera salir.
Él se paro, camino hasta estar frente mío y me abrazo fuertemente. Yo trataba de soltarme pero era más fuerte. Lentamente fui dejando de forcejear y él se acerco a mi oreja.
-No quiero discutir- dijo y con eso supe que mis sospechas eran ciertas, se iría.
Solo prueba
Que no hay nada que intentar
De verdad quisiera
Que lo lográramos negar
-Pues-me gustaría haber escuchado algo pero el solo se quedo en silencio.
-Entonces no lo quieres cancelar-dije y él me soltó. Me senté en la cama, Inuyasha siguió mis movimientos.
Me besas sin sinceridad
Eso dice mucho, no es sorpresa Para ti
Pero tengo algo que decir.
-¿Por qué lo haces?-
Él me miro con mucha tristeza. Yo solo seguía mirándolo sin ningún tipo de expresión en el rostro, con las lágrimas ya secas. Estaba por hablar de nuevo cuando sello mis labios. Ese no era un beso “normal”. Era un beso para que hubiera silencio, no más preguntas; y el hecho de que yo me quedara callada era algo que sabía muy bien. Porque no podía resistirme a sus besos…
Pero esta vez, no le haría caso, tenía algo que decirle…
No te rindas, te rindas, te rindas
Que recuerdes, recuerdes, diciembre
-Eres débil- él me miro atónito, con enojo- Te rindes fácilmente, ¿te vas porque no puedes recordarme o tienes miedo de hacerlo?-y en ese momento vi su rostro. Estaba muy conmocionado. “Como si no me fuera a dar cuenta”-
Me levante de la cama. Saqué de mi biblioteca un álbum de fotos. Busqué la página que estaba especialmente marcada por ser mi favorita. Vi la fecha: 15 de diciembre. Tire el álbum abierto sobre la cama, Inuyasha lo vio.
-¿Recuerdas?-
Estábamos tan enamorados
Ahora escuchas
Lo que dicen
No lo hagas
-En tu casa tonto, te la robé mientras… bueno ya sabes-
-Oh ¿Nosotros...-dijo sonrojándose- es decir ¿Por qué te la llevaste?-
-Porque adoro esta foto. Me trae recuerdos- mire al suelo- de cuando realmente nos amábamos-
-Ahome-
-Inuyasha, sé muy bien que no puedes recordar lo nuestro. Como sé que te dejas llevar por lo que dicen aquellas personas amigas de tu hermano. ¿Ellos te dijeron que yo no te amaba y que te fueras, cierto?-
-yo…- “eres muy predecible Inuyasha”
-Lo sabía, pero ¿en serio crees en ellos? No son más que basura. No debes escucharlos-
Recuerda, recuerda, diciembre
Que recuerdes
No te rindas
-¿Qué haces?-
-Trato de acordarme de lo que fuimos… antes del accidente, pero, ahora lo veo demasiado lejos- sentí una mano sobre la mía. Cerré aun más los ojos. –Quiero que lo recuerdes y así, trates de que todo sea como antes, que no deseches nuestro amor por mis equivocaciones. Te… necesito-
Tú dices, que no cambiaras de opinión
Cuando estamos
Derretimos juntos el hielo
Me levante de la cama, le sonreí y él me miro triste.
-Sabes, creo que nunca nos dejarían ir a la Antártida-su cara de confusión se hizo presente- porque cuando estoy cerca de ti siento que podría derretir todo el hielo del planeta, solo con tu presencia- me acerqué a él y toque su pecho “tan musculoso como siempre”, poco a poco fui abriendo la camisa, botón por botón.
Nuestros corazones latiendo están.
Ven conmigo, hoy a correr
No dejes, que las memorias queden atrás
“estas haciendo trampa” y era verdad, eso era trampa. Volví a abotonar la camisa y tome una de sus manos y lo arrastre fuera de la casa. Solo dije -adiós mama- y cerré la puerta.
-¡A que no me ganas una carrera hasta el Goshinboku!- y empecé a correr. No sabía lo que estaba haciendo “cualquiera diría que estaba bajo el efecto del alcohol” pero necesitaba correr hacia ese lugar, con Inuyasha a mi lado.
Cuando llegamos nos sentamos en las raíces de aquel árbol que había visto nacer nuestro amor. Yo quería recordar, solo esperaba que él también lo quisiera.
Nos recuerdo, los dos juntos
Con la promesa, “para siempre”
-Entonces, ¿esto es un adiós?-dije mirando las estrellas “guau, que rápido pasa el tiempo ¿no?”-Te vas -
-¿Sigues pensando que soy débil?- asentí
-Eso es porque te rindes fácilmente, no quieres recordar. Tienes miedo-dije. Luego lo miré- por favor, intenta recordar, los dos juntos bajo este árbol. Cuando hicimos nuestra promesa-
-Para siempre-dijimos al unísono. Sonreímos. Estaba recordando.
Podemos hacerlo, vencer la presión
que recuerdes, diciembre
-Lo ves, recordar no es tan malo- él me miro sonriente.
-Ahome, yo… me quedaré contigo- una lágrima rodó por mi mejilla.
-¿Me recuerdas?-
-Tengo recuerdos borrosos, pero, el árbol, tú y yo-
-Estoy feliz-dije mientras me acercaba a él y besaba sus dulces labios-de que estés conmigo- y volví a fundirme en ellos.
“Aunque no me recuerdes ahora, no te rindas, yo te esperaré hasta que lo hagas”
Que recuerdes
No te rindas…
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