Les cuento lo que pasó hace 3 noches.
Lagrimas en el suelo. Se juntaron con la pelusa del piso. En la oscuridad, lloré. Un portazo, luces apagadas. Me tiré al piso y me "sudaron los ojos". El llanto de siempre. De un momento a otro, el dolor de mi brazo me hizo gritar. Empecé a gemir de dolor, rabia, tristeza, todo junto. La primera vez que me pasa. Rodé por el suelo con enojo. Me sentí tan impotente. La ampolla se rompió, le sale como agüita, aun siento sus manos sobre mí. Duele mucho, es muy brusco. No paro de mirarlo con odio, lo detesto, quiero que saque sus estúpidas manos de mis brazos ¿No ve que me hace daño? Se retira. Ese portazo. El sabor es salado. Debajo de mi cama, enciendo el velador y escribo. No paro de llorar. Canto y a veces grito bajo. No me atrevo a hacerlo mas fuerte. Una lagrima cayo aquí. No miento, ahora, lo saben. Mi letra es horrible, mas de lo normal, no paro de temblar.
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