martes, noviembre 5

Hoy se supone que tendría que ser uno de los días más tristes de mi secundaria. La fiesta de egresados. No fui porque nunca encajé y mi caradurez tiene un límite.
Las dos pruebas, en especial la primera al empezar el día pronosticaban el infierno sobre mi cabeza. Sufrí la primera. Luego, dos horas vacías con gente gritándose entre sí como animales en celo y mi ansiedad creciendo. Al salir de mi casa hacia inglés tuve un estúpido encuentro con estúpidas personas por una estúpida entrada a la estúpida fiesta. Para calmar mis ganas de asesinar gente, me compré un helado en Mc Donal's, después de que el pibe se pasara 5 minutos caminando sin un rumbo fijo. Llegar a inglés y ver a Ceci enojada no fue de lo más lindo. Anto siempre me pone bien, me dibujó una cicatríz en la mejilla. Fui a gimnasia, llegué tarde. TUVE GIMNASIA. Llegué a mi casa, hice los carteles. Llegué a mi otra casa y una noticia me esperaba.
Una noticia que cambio todo el día. Y quizá, de nuevo, sean mentiras; pero me gustaría creer por un momento que él está acá.
Sólo quiero que empiece el año que viene. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario